4.10.10

Clemencia Rodríguez: "El 'para qué' de la comunicación es lo primero que hay que pensar, antes de pensar en la tecnología"

Texto: Chiara Sáez Baeza, miembro de Okupem les Ones e investigadora postdoctoral del IGOP-UAB


Clemencia Rodríguez (Colombia) es Profesora de la Universidad de Oklahoma (USA). En los años ochenta inició el estudio de experiencias de comunicación alternativa y en 2001 publica su libro más conocido Fissures in the Mediascape. An International Study of Citizens’ Media, donde fundamenta su propuesta del concepto de medios ciudadanos. También es cofundadora de OurMedia / Nuestros medios, una red global de estudiosos y activistas de la comunicación alternativa, comunitaria y ciudadana pensada para el intercambio de herramientas y conocimiento. Convidada por la Cátedra Unesco de la Comunicación Incom-UAB estuvo en Barcelona durante el mes de mayo para dictar una Conferencia y un taller.

El presente artículo es una síntesis de su intervención, así como la de quienes participamos de los debates posteriores. Una versión resumida en catalán ha sido publicada por el Setmanari La Directa y otra versión en castellano por el Periódico Diagonal.

Durante su conferencia titulada “Tecnologías para nombrar el mundo. Procesos de apropiación y usos de las TICs” Rodríguez señaló que lo suyo es un enfoque antropológico, en el sentido de explorar “qué es exactamente lo que pasa cuando la gente se encuentra con estas tecnologías”, pues aunque las tecnología son creadas en los países del norte, los colectivos y personas que las utilizan en el sur global lo que hacen es “re-diseñar, distorsionar, improvisar, hibridizar, converger, mezclar y reciclar las tecnologías” desde su propia realidad cotidiana.

También hizo una defensa del concepto de medios ciudadanos, que ella construye a partir del concepto de ciudadanía que sostiene Chantal Mouffe en su libro sobre la democracia radical, según el cual la ciudadanía no es un estatus jurídico sino una condición que se construye a partir de prácticas políticas cotidianas. En este contexto, medios ciudadanos son los que poseen un potencial para desencadenar procesos sociales transformadores a través de la comunicación.

Rodríguez distingue dos tipos de medios ciudadanos: los medios utilizados por movimientos sociales (zapatistas, palestinos, p.e.) que realizan un trabajo contra-hegemónico activo y los medios que apuntan al cambio social de una manera más sutil, sobre todo buscando dar voz a los sin voz por medio de un empoderamiento social y colectivo. Respecto de esto últimos, puso como ejemplo diversos proyectos de pequeña escala con video y fotografía que se llevan a cabo en Colombia con niños de zonas empobrecidas o coartadas por las diversas facciones del conflicto colombiano.

Para Rodríguez, es muy importante hablar del silencio en el cual se encuentran las personas como audiencias de los grandes medios, pues esta condición los ha mantenido en un silencio sobre sí, sobre la narración y recreación de sus propias experiencias. Entonces, la labor de los medios ciudadanos tiene que ver con la transformación de la subjetividad de quienes participan en ellos, de un estado de pasividad, aislamiento y silencio, a una forma de subjetividad activa. Y lo que hace falta desde la academia no es tanto la teorización sobre estos procesos y sus conceptualizaciones, sino el registro y análisis de la forma en que ocurren estos procesos, el modo en que las personas interiorizan el silencio o por el contrario se apropian de su propia voz y su propio lugar en el mundo.

Por último, sugirió que para comprender estos complejos procesos de cambio a nivel individual y colectivo hay que indagar en la relación entre identidad, lenguaje y poder porque "el lenguaje es poder y las tecnologías de la información y la comunicación son tecnologías diseñadas exclusivamente para moldear lenguajes", pues los medios son tecnologías diseñadas exclusivamente para nombrar el mundo. Tema que volvió a retomar en el taller "Punto de partida: Marx. Punto de llegada: Butler. Un recorrido por las nociones de poder dentro de la teoría crítica". Allí partió diferenciando entre dos paradigmas de la reflexión entre comunicación y calidad de vida: el de la comunicación para el desarrollo (basado en el cambio individual y la asimilación del sur al norte) y de la comunicación para el cambio social (que incentiva a las comunidades del Sur a establecer sus propios horizontes de prosperidad y guiar sus prácticas para alcanzarla de una manera colectiva), para ubicar a los medios ciudadanos en esta segunda concepción de la comunicación.

Basándose en los conceptos de ideología en Marx, de sentido común en Gramsci o de performance en Butler, Rodríguez invitó a pensar en el rol que pueden ejercer los medios ciudadanos en la generación de formas alternativas de representación de las subjetividades y en el cambio social, enfatizando la importancia del deseo y de la fiesta en la construcción de subjetividades.

Usted nos ha mostrado distintas experiencias de medios ciudadanos en Colombia, sin embargo el contexto es muy diferente al catalán...

Con que haya alguien en la comunidad que tenga la visión de querer llevar a su comunidad hacia otro punto, ahí es donde las tecnologías actúan de otra forma, No es necesario que haya un conflicto, una guerra. Basta con que haya deseo y esperanza. Las experiencias comunicativas que vi en los 90s en Cataluña, por ejemplo, fueron clave para mi propia percepción de este tema

¿Qué pasa en estos medios ciudadanos que usted ha observado con las relaciones de género?

Hay un espectro que va de proyectos muy masculinos a otros muy femeninos. Por ejemplo, una de las consecuencias del conflicto armado en Medellín fue sobre todo en los 80s y 90s que las mujeres jovenes y las niñas abandonasen los espacios públicos. La calle se volvió un espacio de guerra. Entonces, si se desarrolla un proyecto de cine en la calle en ese contexto, es obvio que las niñas no serán visibles. Les criticamos por eso y se justificaban diciendo que las niñas no llegaban a las convocatorias de participación. Entonces les sugerimos que había que ir a buscarlas, hacer llegar las convocatorias a espacios donde si se encuentran las chicas.

Otro de los proyecto es muy femenino, porque como la fotografía no se asocia con la virilidad en determinadas zonas del interior de Colombia, llegan muy pocos chicos, sólo aquellos que no tienen problemas con mostrar gustos menos etiquetados como masculinos. Por lo mismo, este espacio se ha convertido en un imán para sexualidades alternativas. Una isla de diversidad en una zona muy homofóbica.

¿Por qué si Chantal Mouffe habla de democracia radical, usted prefiere hablar de medios ciudadanos antes que de medios radicales?

La parte que yo tomo de la teoria de Mouffe es la relativa a la ciudadania antes que aquella referida la democracia radical. El año 2001 se publican tres libros muy importantes sobre estos temas: Radical Media, de John Downing; Alternative Media, de Chris Atton y el mío. Downing define medios radicales de un modo muy particular. Estoy totalmente de acuerdo con él, pero pienso que mi manera de verlos es diferente a la de él. Sin embargo, también me ha tocado ver medios que por la mañana son radicales porque tienen programas de carácter contra-informativo y por la tarde son ciudadanos, porque en ellos habla la comunidad sobre su cotidianeidad, entonces claramente a veces no puedes clasificar los medios de una u otra manera

¿Qué papel atribuye usted a las políticas de comunicación en su obra?

Hay que acostumbrarse a verlas como un horizonte. Con ellas consigues avanzar un paso, pero al mismo tiempo se van abriendo nuevas necesidades. Las políticas siempre resuelven problemas previos, eso significa que ellas también deben ir modificándose para ir adecuándose a las permanentes nuevas complejidades sociales.

En América Latina, el movimientos de los medios comunitarios o ciudadanos siempre ha contado con una importante presencia religiosa, sobre todo de la iglesia católica ¿qué piensa usted de esta influencia?

Este “matrimonio” es bien interesante en América Latina. En Colombia, al menos, la mayoría de los curas o monjas que se metieron a pelear por exigir condiciones legales para los medios comunitarios nunca lo hicieron por motivos religiosos. Quizás reservan una hora para la misa dominical, pero todo lo demás es para la comunidad. A veces ocurre que otras iglesias (religiones) hacen sus programas en la radio del cura.

¿Cambia el concepto de medios ciudadanos con la relevancia que está adquiriendo internet?

Para mí se trata siempre de lo mismo, con distintos dispositivos. Downing, por ejemplo, define como medios alternativos desde el hip hop hasta internet, diversas formas que trabajan la dimensión simbólica. El rompe la vinculación entre lo mediático y lo tecnológico.

Ahora bien, yo no me he dedicado demasiado a investigar. Pero lo que sí me preocupa es el número de proyectos que existen. La gente de los proyectos que les mostré en la conferencia y el taller son proyectos que tienen detrás unos líderes que a mi modo de ver son genios/artistas de la comunicación donde se sirven de internet, pero donde el uso de internet se diseña. Donde el momento de la escucha es parte del diseño. Se empieza por las necesidades de comunicación y se termina con la tecnología, no al revés.

Sin embargo, también creo que hay que tener cuidado con el término ciudadano. En Colombia, por ejemplo, funciona a la perfección porque no tenemos ningún migrante. Pero en contextos donde la migración es un problema de derechos -de la ciudadanía entendida en un sentido previo a Mouffe-, quizás vamos a tener que inventar otro término que no enganche con otros debates.

¿Que opina del financiamiento a los medios comunitarios por parte de las agencias de cooperación para el desarrollo?

Este tipo de financiamiento es perverso porque hace que los proyectos pierdan su autonomía. Los hacen seguir lineamientos que no tienen nada que ver con lo local, el medio para asegurar la financiación tiene que hacer lo que le dice la fundación. Es lo que veo en África y me parece horrible. Colombia no es suficientemente pobre para atraer a la cooperacion internacional ni tampoco ha sido declarado país en guerra, por lo que tampoco estan. Los medios de comunicación se financian con rifas, los anuncios entre miembros de la comunidad por los que se paga una pequeña cantidad de dinero y cosas así.

Sin embargo, también es cierto que en Estados Unidos, por ejemplo, yo no veo que el enfoque de comunicación para el desarrollo siga vigente, porque con todas las teorías post-coloniales, eso se ve como un enfoque colonizador.

¿Que opina de medios hechos desde la ciudadanía, pero que responden a comunidades que enfatizan discursos de odio?

Hace unos años escribí el artículo "La voz del ángel poeta" donde me hago esa pregunta: los medios de neonazis y skinheads, son ciudadanos? Y lo que hago es utilizar las teorías de Luce Irigaray para afirmar que no nos podemos quedar en que la estructura institucional o la programación de un medio sea ciudadana, sino que tiene que haber un planteamiento ético detrás. Se trata de establecer una forma ética de utilizar los medios

¿Como ves la vigencia de autores de décadas pasadas, como Antonio Pasquali o Jesús Martín-Barbero para analizar experiencias mas recientes?

Al revisarlos te das cuenta de que son trabajos de filosofía de la comunicación, de ahí que sigan siendo muy pertinentes porque te proveen de teoría. Pero lo que más necesitamos hoy es conocer cómo funcionan in situ las experiencias de medios ciudadanos

Y al nivel de experiencias antiguas y recientes de comunicación alternativa ¿Qué líneas de continuidad o discontinuidad observas?

En Colombia, existen todavía medios alternativos surgidos en los 70s muy ligados a los movimientos sociales. Se concebían muy ligados a ellos, se abrían para que hablara la voz del sindicato, del colectivo. Pero desde los 80s empiezan a aparecer otros medios menos militantes. Los activistas de los 70s no les vieron sentido a estos últimos, los acusaron de vendidos, de tibios y ahí se produjo una ruptura que hasta el momento no se salva, siguen trabajando en dos campos diferenciados, desafortunadamente. Porque yo creo que tienen intereses diferentes, pero complementarios. Creo que los medios mas militantes tendrían que aprender a comprender la función de los otros y viceversa.

Aquí en nuestro país, ¿cómo podemos hacer para fortalecer a los medios comunitarios?

Lo primero que tiene que pasar es que el medio quiera vincularse con la comunidad y que le vea el sentido a vincularse con la comunidad. En Colombia hay más o menos 600 radios comunitarias legales y más de 300 televisiones comunitarias legales. De todas estas, yo creo que habrán 100 que valen la pena, que son medios comunitarios participativos, que tienen muy claro para que están . "El para qué" de la comunicación es lo primero que hay que pensar, antes de pensar en la tecnología. En los medios que he estado estudiando últimamente tienen muy claro que es para eso entonces: el medio no esta cumpliendo su función mientras no esté articulado con la comunidad.

Muchos se han articulado con los colegios. Porque se dan cuenta de que los niños, niñas y adolescentes que ellos son los únicos que tienen tiempo, entonces empiezan con ellos a hacer talleres de radio, producción de video y televisión a los 9 años. Pero no sólo eso. En ese proceso están las preguntas claves: los niños se preguntan quienes conforman su comunidad. En ultimo término, son talleres que los van moldeando para que usen la tecnología para verse ellos mismos y a su comunidad. Al final, estos niños y niñas tienen una visión de su comunidad súper profunda, muy critica. Conozco una chica de 14 años que dirige un noticiero radial regional en Colombia, que ya tiene 4 años de experiencia haciendo comunicación comunitaria.

La otra opción es detectar lo que convoca a la gente. Si nos tocan la llaga en temas que si nos interesan, ahí empezamos a participar. Lo genial de los lideres de medios comunitarios que funcionan en Colombia es detectar dónde a la gente se le remueve algo por dentro para de ahí poquito a poco, en dos o tres años, ir activando procesos de participación.

¿Cómo influye internet actualmente en estos procesos de participación social?

Necesitamos todavía unos 10 años para dar con análisis adecuados de lo que está pasando. Hay que tener en cuenta trabajos como los de Manuel Castells, que aportan hipótesis interesantes al respecto. Aunque también es cierto que el sigue sobre todo hitos de impacto muy impresionante en muy poco triempo. Por ejemplo, que en las últimas elecciones coreanas los mensajes de texto entre los jóvenes lograron cambiar el sentido de la votación, la salida del presidente Estrada en Filipinas, Obama o los atentados en Madrid y el ascenso de Zapatero en las elecciones de los días siguientes.

Pero insisto en que el gran problema que le veo a internet es que tu no puedes diseñar el momento de recepción. Puedas gritar, pero si nadie te está oyendo no sirve de nada. Y eso es lo que pasa mucho con internet. Mientras que una radio comunitaria en un barrio o pueblo tiene muchas mas posibilidades de performance porque tiene una presencia en un lugar geográfico. Internet nos hace perder este aspecto y no he encontrado mucha teoría critica sobre esto.

Yo no lo veo a internet la capacidad de permanencia, de establecer a largo plazo una relación con una comunidad. Los proyectos que yo observo construyen relaciones permanentes con la comunidad. Que tienen respeto, prestigio y que a veces lo pierden si cometen un error. Es como otro miembro de la comunidad, que construye con ella una relación a largo plazo.

El titulo de su libro de 2001 habla de fisura o brechas. Su trabajo, por otra parte, aborda muchas teorías que no provienen del campo de la comunicación, sino de otras disciplinas. Con respecto a su propia autorepresentacion, dónde se sitúa usted?

Yo soy profesora del departamento de comunicación de mi universidad y me considero una comunicadora. Pero nunca encuentro en el campo de la comunicación las teorías para explicar lo que me encuentro investigando. Mi enfoque teórico se emparenta con la antropología y la teoría literaria. Desde ahí miro a las experiencias de Colombia.

¿No le parece que hay en usted un enfoque mediocéntrico de la comunicación?

Reconozco que mi obsesión por los medios comunitarios es un fetiche mio pero no tiene nada que ver con que yo no crea que los procesos comunicativos sean mas o menos importantes. Es que alucino cuando llego a un pueblo perdido y veo el uso a contravía de tecnologías hechas con propósitos mucho más convencionales.

¿No le parece que junto al fortalecimiento y visibilización de los medios comunitarios hay que hacer un trabajo por mejorar los grandes medios?

Las luchas por transformarlos son tan importantes como esto otro. Pero son dos cosas completamente diferentes. Es un trabajo que no hago porque no me hace vibrar como este, pero creo que hay que hacerlo. Tampoco es que yo no vea esa otra televisión. Betty la fea o The Wired son grandes productos masivos. Cuando veo este tipo de cosas, pienso que deberían recuperarse mucho más estos medios para este tipo de usos.


Más información sobre Clemencia Rodríguez, aquí.

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