6.10.10

29S en Barcelona: la limitada denuncia de la violencia domina los medios

Autor: Oriol Clavera (30-09-10)

Desde ayer por la mañana, la mayoría de mediados del Principado abrían de forma insistente con el tema de la “capital mundial de los antisistema”. Un discurso recurrente y que ofrece pocas novedades respecto a otros incidentes violentos relacionados con reivindicaciones sociales, o no, pues a los “antisistema” también se los culpa de los destrozos durante las celebraciones por las victorias del Barça o los “botellones”.

A pesar de que el discurso ha sido generalizado y homogéneo en la gran mayoría de medios, El Periódico y Els Matins de TV3 se han encargado, esta vez, de liderar la ofensiva. Los argumentos son suficientemente conocidos: crónicas aterradoras de ciudadanos atemorizados, altísimas cifras de daños y críticas a los “tolerantes” Joan Saura por un lado -ya convertido en asno habitual de este tipo de golpes- y el juez que se atrevió a cumplir la ley y no aceptó el desalojo “express” del banco ocupado frente a la Plaza Cataluña porque no había denuncia.

Lo que resulta más curioso es que esta contabilidad extrema que llega hasta la última papelera quemada combine con la incapacidad de ver que la mayoría de la violencia de la huelga general la recibieron los sindicalistas y los piquetes. Según testigos presenciales de los hechos consultados por el Observatori Crític dels Mitjans la jornada sucedía pacíficamente por el centro de Barcelona -incluido el levantamiento de barricadas típica en movilizaciones de este tipo- hasta que un dispositivo de Mossos d'esquadra (1) decidió que un piquete informativo de más de 3.000 personas no podía bajar por las Ramblas, sin dar ninguna explicación ni motivación por esta violación del derecho a la huelga, y decidió disolverlo. Es improbable que haya algún responsable político o policial que crea posible disolver una concentración de tanta gente sin generar disturbios y violencia, por lo que “mucha gente sospecha que había una voluntad clara de provocar un escenario donde fuera más fácil criminalizar una acción que había recogido tantas simpatías ciudadanas como fue la ocupación del banco”, aseguran los mismos testigos.

La causalidad de los hechos fundamente esta tesis, pues se desarrolló en el sentido contrario del que denuncian los Mossos. La peor parte de los disturbios empezaron después del desalojo y no antes. Así que se hace difícil entender como una acción que tenía que servir para “parar a los violentos” provocó la mayor oleada de incidentes, tal como reconoce, incluso, Helena López desde El Periódico -que también desmiente la tesis del mismo diario: “Una furgoneta de los Mossos ante el antiguo Banesto -el desalojo del cual fue uno de los detonantes del caos vivido miércoles”. Lo que prueba que ni los mismos Mossos se creen su versión es que a pesar de argumentar su desalojo sin orden judicial por la presencia de “radicales violentos”, después liberaron a todas las personas que había al inmueble excepto una y no han anunciado el hallazgo de ningún tipo de material susceptible de ser usado en disturbios.

Pero además, llega a ser inconcebible la capacidad de este mismos comentaristas para obviar las decenas de heridos y detenidos que la actuación policial generó en todo el Estado para coaccionar el derecho a la huelga. Cargas injustificadas contra piquetes, como la referida a las Ramblas de Barcelona o la que se vivió en la calle Colom de Valencia, con varios manifestantes operados de urgencia, no han merecido apenas ningún comentario. Ni siquiera los siete atropellos -el herido más grave de toda la jornada fue una afiliada de CGT en Coslada (Madrid)- por esquiroles(2) merecieron una miserable nota de condena en horas de tertulias y páginas de comentarios de denuncia de la violencia.

Incluso el responsable de CCOO de los Mossos d'esquadra, Toni Castejón, se atrevía a ir a RAC1 a denunciar que “Barcelona tiene un problema gravísimo con este colectivo [antisistema]” y asegurar que “una persona que golpea o arroja una piedra a un Mosso d'esquadra acaba con una multa de 100 euros” -cuando ahora mismo hay una persona encarcelada por este mismo delito- en ninguna parte da explicaciones de por qué sus afiliados se dedicaban a sabotear la huelga convocada por su propio sindicato.

Se trata de una miopía que lamentablemente no es nueva y que, por ejemplo, ya se hizo notar a raíz de las celebraciones deportivas del pasado verano, cuando los incidentes por las celebraciones azulgranas fueron ampliamente cubiertas mientras se obviaban los destrozos y disturbios de los forofos españolistas sólo un mes más tarde. O que se observa con la desidia sistemática con que se trata la violencia fascista en el País Valenciano.

(1) Policía de la Generalitat de Catalunya

(2) Rompe-huelgas

Fuente original en catalán, aquí

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